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La República Democrática del Congo es uno de los países más ricos en recursos naturales del mundo, pero su población es de las más pobres. Petróleo, diamantes, cobalto, oro, metales preciosos, gas tatural, coltán, son tan solo algunas de las riquezas que posee este país. Una gran riqueza natural que ha condenado a los congoleños a vivir rodeados de violencia.

 

Pero hablemos del coltán. ¿Qué es el coltán? Es un mineral que se encuentra en casi todos los móviles, tabletas, ordenadores y múltiples aparatos electrónicos. Sí, seguramente tu móvil, tu tableta o tu ordenador también lo tengan.

Por ese mineral, las guerrillas siembran el terror, y en su afán de crear caos social para controlar los recursos naturales, raptan y violan a las mujeres de forma sistemática para posteriormente ser tratadas de impuras y rechazadas por su propia comunidad. ¿Sabías que por cada kilo que se extrae de coltán se calcula que mueren dos niños? Por su tamaño, son ellos los encargados de entrar en los túneles para conseguir el preciado mineral.

 

¿Buscamos culpables? El Gobierno, la inestabilidad política, los diferentes grupos armados, las comunidades que no quieren a las impuras de sus mujeres ni protegen a sus niños, las empresas, gran parte de los países del mundo desarrollado, tú, yo, nosotros...

 

Estas dos mujeres han realizado un largo viaje para huir de esa situación de violencia, pero Moria no es un lugar que se pueda controlar. Este campo de refugiados durante el día desasosiega y por la noche se convierte en una jungla llena de droga, alcohol, violencia y violaciones. Un lugar que aterroriza al más valiente, sobre todo si eres mujer y vives en una tienda de campaña con tu bebé.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

*Esta historia ha sido publicada con la autorización del protagonista

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