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Mi pequeña Alegría

Mi pequeña Alegría de ojos grandes y vivos, quiero contarte que nací en el Congo y siento esa tierra tan mía como mis propias entrañas.

 

Mi pequeña alegría de piel azabache, te hablaré de mi pueblo, del sol que lo calienta y de las voces de los nuestros, pero tú no serás de aquí ni de allí. No te identificarás con las raíces que sustentaron mi vida y tampoco podrás arraigarte a la tierra que este nuevo mundo te mostrará.

Mi pequeña Alegría de pelos saltarines y trenzados, nuestra tierra se muere de riqueza. Los diamantes nos adornan de dolor, el oro nos ahoga en desdicha y el coltán mata a nuestro niños, nos viola y asesina a nuestras comunidades.

 

Mi pequeña Alegría de sonrisa traviesa, querría decirte que aquí estamos a salvo, pero, aunque las guerrillas quedaron lejos, la violencia nos persigue como una sombra alargada cuando miro tras mi tienda, cuando te abrazo en la noche y la oigo, tan cerca...

 

Mi pequeña Alegría de mirada limpia, me han contado que muchos en Europa no nos quieren, que nos consideran usurpadores de lo que ellos creen merecedores, sin saber que su vida europea, su casa europea, sus costumbres europeas y su tecnología europea son los que nos han hecho huir del país, privarnos de sus maravillosos colores y decir adiós a todo aquello que una vez amamos, sin saber que sus manos están teñidas con la sangre de nuestra tierra.

¿Quieres conocer la historia real tras el cuento?

*Cualquier parecido con la realidad NO es mera coincidencia